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¿Estamos las empresas preparadas para el Teletrabajo?


Dada la situación actual, algunas empresas se han visto obligadas a trasladar muchos de sus equipos a trabajar desde casa, otras han tenido que parar su actividad y otras han tenido que hacer expedientes de regulación de plantilla. Pero si nos centramos en aquellos trabajos en los que la principal herramienta de trabajo es el ordenador, el teléfono, documentos, archivos, etc., ¿por qué no se puede seguir trabajando desde otro lugar que no sea la oficina? ¿Estamos las empresas preparadas para el teletrabajo?

Es cierto que esta pandemia nos ha cogido a todos por sorpresa y muchas empresas no estaban preparadas para trasladar los trabajos del día a día a las casas particulares, a pesar de que muchas se han sabido adaptar y lo están haciendo. Algunas de ellas con dudas de su eficacia.

Ahora que ya llevamos unas semanas en esta situación, y después de hablar con diferentes empresarios y directivos de empresa, hay una preocupación que se repite: ¿Cómo puedo controlar la productividad de mi gente? ¿Cómo sé si trabajan mucho o poco? Mi respuesta siempre es la misma: el foco no se tiene que poner en el tiempo que dedica la persona al trabajo, sino que se tiene que poner en los resultados del trabajo que hace la persona.

Desde mi experiencia de más de 20 años acompañando empresas en el diseño e implantación de políticas de recursos humanos, me doy cuenta de que desgraciadamente, hoy en día, todavía hay muchas empresas que incentivan el presentime (tiempo de presencia al trabajo) y no la productividad (resultado efectivo del trabajo hecho). La correlación de "más horas = más trabajo", es falsa. Y no solo esto, sino que provoca desmotivación, relajación y un incremento de costes.

Las empresas que fomentan el teletrabajo y están preparadas para hacerlo, disfrutan de toda una serie de beneficios. Algunos de ellos son:

  • Conciliación de la vida laboral y personal.
  • Flexibilidad de horarios.
  • Mejor gestión del tiempo del trabajador/a.
  • Reducción de gastos, por la empresa y por el trabajador/a.
  • Mayor productividad.
  • Reducción del absentismo laboral.
  • Reducción del tiempo de desplazamiento.
  • Incremento de la motivación.
  • Retención de talento.

Ahora bien, ¿cómo lo pueden hacer aquellas empresas que no están preparadas para mesurar la productividad del teletrabajo? ¿Cómo lo pueden hacer aquellas empresas que se fían del presentisme para mesurar el resultado efectivo del trabajo hecho? Y, ¿cómo se puede fomentar e incentivar el teletrabajo y beneficiarse de sus ventajas?

  • Definir los puestos de trabajo en base a responsabilidades y no en base a tareas concretas.
  • Identificar qué procesos de trabajo y qué tipo de tareas son adecuados para hacer teletrabajo.
  • Establecer sistemas de indicadores y reportings para evaluar los progresos y los resultados.
  • Disponer de las herramientas y tecnología adecuada.
  • Confiar en las personas.
  • Definir claramente las reglas en que se basa el teletrabajo.

Por lo tanto, quizás esta situación en la que nos encontramos actualmente nos brinda la posibilidad de hacer planteamientos diferentes en cuanto a las políticas de RRHH, quizás esta crisis nos ofrece la oportunidad de cambiar las reglas del juego y dejar de controlar a las personas y controlar los resultados.

Xavier Pascual

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